31 dic. 2017

Pura determinación

Un año más se cierra, un año lleno de aprendizajes y sorpresas (y es que lo primero no puede no ir acompañado de lo segundo cuando nos atrevemos a transitar nuevos caminos). En mi caso, cierro recogiendo cabos que me han ido lanzando estos meses y que hasta ahora no he tenido tiempo de recoger, impactado y con muchas ganas de profundizar en la propuesta, nada nueva, pero si bastante  desconocida por estos lares, de la epidemiología crítica latinoamericana, su apuesta por la salud colectiva y el foco que sitúan en la Determinación Social de la Salud. No confundir, como me ha pasado a mí, con el paradigma de los Determinantes Sociales en Salud, que parece lo mismo pero no es igual.

Recojo algunos retazos de textos de Jaime Breilh, para tratar de ordenar un poco lo que me interpela de esta propuesta y animar a ver si a alguien más se le despiertan las ganas de profundizar en este tema.

Nada como empezar poniendo en su sitio las limitaciones del enfoque mayoritario de la ciencia:

"La epidemiología convencional, incluso con las mejores intenciones, estructura su discurso metódico de manera que hace invisibles las relaciones de determinación generadas por el sistema económico de
acumulación de capital, las relaciones de inequidad que lo reproducen y la destrucción de la naturaleza.

Es decir, el análisis de los paradigmas y modelos con los que ha trabajado la epidemiología, se encuentra inevitablemente atravesado por las tensiones, impulsos y obstáculos que resultan de esas relaciones de la ciencia con el poder, de lo cual ha resultado una secuencia de confrontaciones en cada período histórico. Confrontaciones que no se subsanan con la adición de un reconocimiento de “causas de las causas” y de los “determinantes estructurales”, mientras sigue inserta en la misma lógica empírico-funcional.

El paradigma de la llamada epidemiología social propugnado por la Comisión Mundial de la OMS
sobre “determinantes sociales de la salud” es otro causalismo que explica también el orden bajo la noción causal. Representa un paradigma de transición crítica por que se abre a lo estructural, rompiendo el cerco de la visión más restrictiva de la epidemiología convencional, sin que represente un cambio de paradigma, en tanto convierte las estructuras sociales en variables y no en categorías de
análisis del movimiento histórico de la acumulación.

Con esto no es posible ofrecer una crítica directa de la organización social de la sociedad de mercado y de sus rotundas consecuencias en la salud; ni analizar el proceso radical de acumulación económica/exclusión social, como eje de una reproducción ampliada de la inequidad social, ni abordar el metabolismo sociedad naturaleza . Escogen la vía causal deificando categorías analíticas en factores o
causas estructurales, que aparecen como abstracciones sonoras pero vaciadas
de contenido crítico y de movimiento:
determinantes estructurales de inequidades (gobernanza, políticas, cultura) y unos determinantes intermedios (circunstancias materiales, conductas y factores biológicos).

El paradigma de los determinantes sociales es la perspectiva del sujeto institucional, enrolado en el poder público o en las agencias internacionales y que tiene como meta el logro de realizaciones técnicas (tipo metas del milenio) y se propone mejorar una gobernanza, corrigiendo las distorsiones mayores, o estructurales, que amenazan la legitimidad del orden social."

¿Y entonces cómo se propone como alternativa? ¿En qué consiste el paradigma de la determinación social?

"El paradigma de la determinación social se plantea en la interfase del materialismo crítico, la economía política y la ecología política en su diálogo con una versión crítica de las ciencias de la salud, el ambiente y la sociedad. Se propone descifrar el movimiento de la vida, de su metabolismo
histórico en la naturaleza, de los modos de vivir típicos (económicos, políticos, culturales) y del movimiento de los geno-fenotipos humanos, en el marco del movimiento de la materialidad social cuyo eje es la acumulación de capital, nombre que toma en nuestras sociedades la reproducción social.
 

No hay cabida en el eje vertebrador de este paradigma para colocar como objetivos estratégicos y
centrales:ni la redistribución de ingreso y acceso a servicios; ni las medidas limitadas de gobernanza; ni las reivindicaciones aisladas culturales; ni las propuestas de negocio ecológico, es un paradigma que busca acompañar el esfuerzo histórico de los pueblos por derrotar y desmontar el sistema actual de acelerada acumulación de capital, exclusión social y destrucción de la naturaleza, con su modo civilizatorio consumista, contaminante y derrochador. Un paradigma que se piensa y avanza en trance de transformación integral de la sociedad capitalista no sólo para conseguir metas puntuales convencionalmente medidas en indicadores de
calidad de vida, como los de ingreso, educativos, y sanitarios- sino para  emancipar a la sociedad y conseguir la vigencia plena de los 4 rubros de la vida: sustentabilidad, soberanía, solidaridad y salud/bioseguridad integral."


Para entender mejor hacia adonde apunta:

"El paradigma de la epidemiología crítica trabaja, en la construcción popular-académica de una sociedad centrada en la vida, la equidad y la plena bioseguridad (socio-biocéntrica), mediante una investigación intercultural, interdisciplinaria y basada en la comunidad, que busca alimentar un proceso de reforma crítica, cuyo eje estratégico es el apoyo desde la ciencia epidemiológica a la defensa de los derechos. Una investigación y monitoreo enfocados en los procesos críticos de la salud, y proyectados hacia el horizonte de una nueva civilización que pueda ser saludable y biosegura, produciendo conocimientos críticos, instrumentos técnicos y herramientas para la rendición de cuentas y control social sobre los grandes dominios de la determinación social general que se expresan en las 4 “S” de la vida (civilización sustentable, soberana, solidaria, saludable/biosegura). 

En el marco de este paradigma, se asume como meta fundamental e irrenunciable de la lucha sanitaria la denuncia y proposición de alternativas frente a la acumulación de capital como principio rector, de los sistemas laborales que destruyen masivamente la salud en los espacios de trabajo, de los patrones consumistas que degradan los modos de vivir, y para lograr el control y un giro total de la lógica extractivista y derrochadora de la industria que degrada también la relación sociedad - naturaleza.

No es posible lograr estas metas actuando sobre factores, ni ajustando artifcialmente sistemas, ni tampoco buscando mejoras en la gobernanza. Por ello el paradigma de la determinación social es una herramienta para el avance de la justiciabilidad y exigibilidad de derechos sistemáticamente conculcados."

¿Y cómo se consigue avanzar en esta vía? Acá va una propuesta muy sugerente y que descoloca nuestras maneras de hacer mayoritariamente desde el campo profesional:

"Para ubicar su abordaje o proyección práctica podemos situarlo en relación con los tres elementos del triángulo de la política

a) un proyecto emancipador para la salud (teoría crítica sanitaria y proyecto estratégico de incidencia sobre los procesos críticos de la determinación social).

b) un bloque social articulado de sujetos-comunidades afectados y movilizados

c) un cuerpo de conocimientos científicos y herramientas técnicas usadas y rediseñadas en dirección al avance de los dos otros elementos."
  
Generar conocimiento que permitan generar teoría y proyecto, pero no solo, sino también construir un movimiento de sujetos y comunidades afectados... 

¿Nos atrevemos? 

No es mala propuesta para el año que empieza...




6 dic. 2017

Amor prohibido

Hace unas semanas asistí a una Universidad Popular Cuarto Mundo cuyo tema en un principio me animaba poco a participar: el amor. No sé muy porqué, pero al pensar en hablar de ese tema me parecía que podía ser un poco pueril, difícil de profundizar, poco útil de cara a nuestro objetivo en ATD Cuarto Mundo de luchar contra la pobreza...

Nada más lejos de la realidad. Asistí durante dos horas a un torrente de intervenciones de las diferentes personas participantes, especialmente de aquellas en situación de mayor pobreza, espoleadas como si llevaran años esperando poder abordar este tema que tanto parecía resonarles, y cuyo compartir se enriquecía en una espiral de diálogos y reconocimiento mutuo que parecía no tener fin.

Por una vez en estas reuniones, callé. Solo abrí la boca para dar las gracias al final de la sesión por todo lo que me llevaba, mucho todavía sin digerir. Escuchar sobre las experiencias concretas en este campo, especialmente aquellas que ancladas en la primera infancia, de aquellas personas cuya realidad había sido (y en muchos casos seguía siendo) tan complicada que el amor parecía un lujo del que, sin embargo, nadie estaba dispuesto a desprenderse. De repente resonaban con fuerza esas palabra de Wresinski, fundador de ATD Cuarto Mundo "el amor, en todas sus dimensiones y formas, es un proyecto que requiere de libertad de elección, distancia y tiempo. Para descubrir cómo los más pobres crean esos márgenes de libertad, distancia y tiempo hay que arrodillarse, pues esta libertad se produce a un nivel muy bajo". Y ahí estaba yo, con la oportunidad de poner pie a tierra, acercar el oído y escuchar, ávido de seguir aprendiendo sobre algo que descubría de repente como apasionante y necesario.

Sí, es necesario que hablemos del amor. Pero no como suele aparecer en contextos profesionales, encuadrado en sus manifestaciones más aberrantes, como una enfermedad que amenaza con desequilibrar la vida y sus fragilidades. Se multiplican los cursos, formaciones y alarmas sobre patologías relacionadas con el amor y las relaciones, y es importante, no voy a decir que no. Pero si el amor es reconocido por muchas personas como un motor fundamental para sus vidas, como un activo en salud esencial, ¿no deberíamos abordarlo también desde ese punto de vista, desde lo que aporta, construye y sana?

Sí, es difícil, hablar del amor cuando la legitimidad del conocimiento parece provenir sólo del ámbito científico y de lo cuantificable. Pero es un reto que debemos abordar si queremos acompañar realmente procesos de promoción de la salud y de cuidado de la vida. Y con él otros temas, como el perdón, la fraternidad, la esperanza... Sí, puede sonar un poco a catequesis y a más de uno/a se le pondrán los pelos de punta con esta secuencia. Pero el otro día lo decía muy claramente una militante Cuarto Mundo hablando de lo que les pide a los/as profesionales: "Por lo menos que nos den esperanza para poder cambiar". Esa, y no otra, es la prioridad que señalaba.

¿Cómo ofrecer algo a lo que no nos atrevemos a mirar de frente?

Amor, perdón, fraternidad, esperanza... deberes pendientes que tenemos.

16 nov. 2017

¿Quién te hago ser?

Recién comienzo a leer el libro de "El burócrata y el pobre. Relación administrativa y tratamiento de la miseria", de Vincent Dubois y ya se agolpan algunas ideas que señalan algunos espacios y relaciones sobre los que no suele ponerse el foco y que sin embargo son fundamentales para entender el papel que como profesionales jugamos entre la institución y la ciudadanía.

Porque mucho se viene hablando sobre la disolución de las identidades clásicas en la sociedad actual, en la que el trabajo (y el papel que juega en relación a construir el "quien soy") está en crisis, los roles familiares y relacionales se transforman a toda velocidad y la tradición es vista muchas veces más como algo a lo que enfrentarse que como un pozo del que nutrirse. Pero pocas veces se aborda cómo ante esta falta de referentes la administración y la relación que que la ciudadanía tiene con ella termina jugando un papel cada vez más importante a la hora de definir la identidad personal, especialmente en el caso de quienes van a pedir ayuda a los diferentes dispositivos que en algún momento se alinearon con el "estado del bienestar".

Porque en este momento de debilitamiento de los espacios y redes de socialización comunitaria, las administraciones abiertas al público terminan apareciendo como espacios privilegiados de relación humana y de identificación de uno/a mismo/a. Así, la puerta de la consulta de atención primaria o del despacho de Servicios Sociales se abre a unas realidades que desbordan muchas veces su supuesto papel, y al mismo tiempo contribuyen a moldearlas dentro del sistema del que forman parte.

Esto es especialmente significativo en los casos en los que la relación se articula en torno al señalamiento de una necesidad, limitación o dificultad, siendo ésta la que justifica el ser atendido, y como tal es analizada, medida y juzgada, de manera que esta "tara" termina siendo la carta de presentación de cara a la administración, pero "encarnándose" de alguna manera y modelando la identidad de la persona, que termina interiorizando su situación a partir de ella, en una posición de inferioridad respecto al resto de la sociedad.

Al mismo tiempo, el paso de un abordaje más colectivo de los problemas sociales a una mayor individualización, como se ha producido en las últimas décadas, termina reforzando un enfoque más personalizado y biográfico que se construye en diálogo con las categorías fijadas por la administración, que tiene el poder de definir si eres "víctima", "persona en riesgo", "discapacitado", "dependiente", etc. Esta identificación por categorización termina imponiendo a las personas la manera en la que deben vivir su propia vida, asignándoles un lugar, aunque no sea el que ellas mismas reivindican.  Una categorías que no son solamente rúbricas de una nomenclatura administrativa, sino que son también categorías de juicio, y que por tanto a la hora de aplicarse pueden potenciar el rol de superioridad y dominación por parte del personal administrativo que las prescribe.

De esta manera, la relación con la administración y el proceso identitario que genera termina siendo ambivalente, ya que produce al mismo tiempo relación social y coerción, contribuye a ayudar a las personas en situación difícil a salir adelante al mismo tiempo que les mantiene en su lugar dificultando su promoción. Así, los papeles que fijan la situación (y de esta manera la identidad) de una persona, resultan ser al mismo tiempo vectores de imposición normativa y de integración.

Un militante de ATD Cuarto Mundo comentaba una Universidad Popular hace unos meses "¿Porqué están todo el día preguntando a ver si mi mujer es puta o mi hijo se droga?¿Es lo único que les interesa?". Otra comentaba "Para obtener ayudas tengo que decir que soy víctima de violencia de género. Pero ya no lo soy, ya superé esa etapa. Pero es la única manera de conseguir lo que necesito".

¿Qué papel queremos jugar? ¿Cómo revisar nuestro papel como profesionales de manera que podamos potenciar el vínculo social que se ofrece en los dispositivos en los que estamos sin encerrar en categorias estancas y marginadoras? Todo un tema a ir revisando...


9 nov. 2017

La sanidad y sus hilos

Hay iniciativas que hay que conocer y recursos que hay que guardar en la caja de herramientas porque en algún momento las necesitaremos. Es el caso de Audita Sanidad, que hace pocos días ha presentado su Informe sobre los lobbies en la contratación pública de la Consejería de Sanidad en 2016 (Comunidad de Madrid).

Como muestra del interés que tiene este colectivo, acá va una parte de su análisis de las transformaciones que está sufriendo el sistema sanitario en el momento actual:

¿Cómo se aplica el modelo neoliberal a la privatización y mercantilización del sistema sanitario?

El neoliberalismo ha conseguido hacer hegemónico su credo ideológico y modelo socioeconómico. El elemento central está en la creencia “religiosa” en el papel del mercado y en el beneficio. Además se promueve el valor de la responsabilidad y capacidad individual y del ámbito del sector privado como proveedor de servicios más eficientes haciendo que el “bien común” (sanidad, educación, asistencia social,..) disminuya como valor de uso para satisfacer las necesidadades de la población hipertrofiando el valor de cambio como táctica del capitalismo. Ahora bien sustituir el concepto de “beneficio social” por “rentabilidad económica” tiene graves repercusiones.

Desde tres décadas sufrimos de la crisis económica en el sistema capitalista por el modelo de desarrollo escogido de acumulación de capital y las orientaciones neoliberales hegemónicas dominantes para la salida de la misma.  La crisis además de ser una estafa, por el engaño en que nos han mantenido y los beneficiados de todo el proceso, es un buen pretexto para el desarrollo de un modo de producción que no admite otra lógica que el triunfo total de sus presupuestos.

El sector servicios posee una importancia económica creciente, tras la caída de beneficios de la industria, y hacia él se dirigen las inversiones de las grandes empresas estadounidenses y europeas. El objetivo con el que trabaja  la Organización Mundial del Comercio (OMC), en sus distintas rondas de negociaciones, es la liberalización completa del sector servicios, para lo cual es preciso erradicar o reducir a mínimos los sistemas públicos y limitar al máximo de las intervenciones de los Estados.
La OMC atribuye un papel decisivo a los Estados para facilitar el acceso a los servicios públicos del sector privado a través de la reforma del marco legal que regula la contratación por la administración pública de servicios, fondos de inversión y productos privados. El asalto a los sistemas públicos está diseñado hasta sus últimos detalles. Se llevan a cabo reformas estructurales en todos los ámbitos: recortes financieros,  fragmentación de actividades, contratas y subcontratas, reducciones de personal y precarización, degradación de las infraestructuras de los servicios públicos, y, sobre todo, introduciendo como ley suprema la rentabilidad económica, degradando el carácter de servicio público y promoviendo la inviabilidad del estado social (mal llamado del bienestar), que debe desmontarse, y  promoviendo la Agenda de Salud del siglo XXI (partnership colaboración publica/privada, minimizar y desregular lo público y aumento del copago).

Desmontar los sistemas sanitarios públicos es un medio para restringir derechos, trasladar el gasto de algunas prestaciones sanitarias a la población y apropiarse las multinacionales de la asistencia sanitaria y de los seguros médicos de los fondos públicos destinados a la sanidad.

La conversión de estos servicios públicos en verdaderos sectores productivos y la transformación del concepto salud en una mera mercancía, se está realizando mediante procesos de desinformación a la opinión pública, y bajo el pretexto de la modernización de los dispositivos asistenciales y la incorporación de formas de organización más acordes con los avances teóricos y tecnológicos, con la clara intención de ocultar lo que en realidad son decisiones políticas conscientemente planificadas.
En el sector del servicio sanitario público hay una estrategia introducida de forma lenta y subrepticiamente que tiene las siguientes dimensiones:

 La económica se caracteriza por un lado por la privatización lenta pero progresiva de la financiación pública  mediante recortes presupuestarios; aumento de la participación económica obligatoria de los ciudadanos y por otro lado por la incentivando la inversión privada para que aumente el % del gasto sanitario global a expensas del sector privado y el papel del mercado y del consumo en la satisfacción de las necesidades en salud de la población.  

La sanitaria se caracteriza por priorizar los objetivos sobre la enfermedad, limitando las actuaciones preventivas, promotoras o rehabilitadoras; focalización en la reducción de costes sin preocupación en la calidad y en la satisfacción de necesidades; ruptura del aseguramiento único, obligatorio y universal que genera la selección negativa de riesgos, el aumento de la desigualdad, la disminución de los recursos públicos, la ruptura de la solidaridad y el aumento del gasto sanitario ; la privatización de la provisión de los servicios con un incremento de la provisión privada y la desregulación del sistema sanitario público creando un marco legal que ha posibilitando medidas como la separación de las funciones de financiación, compra y provisión de servicios, la privatización de la gestión de centros públicos (dando lugar a la creación de empresas públicas, consorcios, fundaciones públicas o institutos clínicos), el impulso al acceso de financiación pública para la oferta privada, la reorganización política de los centros públicos e instauración de una nueva organización del trabajo a través de la gestión clínica y la introducción de la competitividad y mecanismos de mercado; en la política de personal, se introducen elementos de mayor flexibilidad y precariedad en el empleo y alternativas de contratación parcial o por vía de empresas privadas de servicios y propiciando también reestructurar el papel de los profesionales.

Por último se produce una redistribución del poder con mantenimiento de un peso fundamental de los sectores profesionales médicos, de las industrias; de la farmacéutica, electro medicina,  informática y de las aseguradoras, y reforzando el papel de la tecno-estructura y de los partidos políticos, pero dejando muy limitado el papel de la comunidad y de la población. Se controla, limita y se obstaculiza la participación de la población de forma organizada y de los trabajadores del sector en la planificación, gestión y evaluación del sistema en todos los niveles.

La dimensión sociocultural se centra en la creación de una imagen por la que la enfermedad sería el resultado de la responsabilidad individual. Así se configura una conciencia que culpabiliza al individuo en el desencadenamiento de la enfermedad, exonerando a la estructura socioeconómica, que se considera como una constante ajena al proceso de enfermedad. Por otro lado se introducen con mayor fuerza, por los instrumentos habituales del mercado, los estímulos al consumo de bienes, servicios y productos tecnológicos producidos por las industrias ampliamente rentables del sector pero no siempre avalados científicamente como útiles para la prolongación de la vida. Por último se potencia la desigualdad en el acceso sanitario y en los niveles de salud.

Los mecanismos que se utilizan son muy diversos:

Legislativos y presupuestarios
  • Cambio de los marcos legislativos que diseñaban nuestro modelo sanitario. Legislaciones Autonómicas (en Madrid, LOSCAM), Ley 15/97, cambio constitucional del 2011, leyes de Acompañamiento de los Presupuestos,  RDL 16/2012,…
  • Desarrollo de políticas de control y restricción de la financiación, inversión y gasto público. El recorte en los presupuestos del Estado dedicados a la financiación del servicio sanitario público que ha pasado del 6,5 % PIB en 2011 al 5,1% en 2014. Las repercusiones de estas políticas restrictivas han sido muy negativas tanto sobre los recursos como sobre la calidad de la atención prestada.
  • Adelgazamiento del sector sanitario público con disminución de plantillas y su reposición en un 10% con aumento de las jornadas laborales con sobrecargas asistenciales, baja reposición de materiales y recursos,  escasa inversión de nuevos recursos.
  • Traslado de una mayor parte de la factura sanitaria a los bolsillos de los ciudadanos y aumento de la aportación de los trabajadores en los ingresos del Estado.  En la última década el % del gasto privado ha pasado del 20 al 30% del gasto sanitario total.
  • Supresión del derecho universal a la asistencia sanitaria para toda la ciudadanía y restricción de las prestaciones financiadas públicamente.
  • Ruptura del aseguramiento único y propiciar aseguramientos complementarios privados desgravables fiscalmente.
  • Creación de líneas directas de créditos así como política fiscal favorecedora de la iniciativa privada y la introducción de instrumentos desregularizadores del sistema público para permitir la expansión rentable y generadora de plusvalías de los sectores privados.
Privatización de la sanidad pública
  • Fragmentación de la red sanitaria pública y privatización de la provisión de servicios mediante la externalización y subcontratación de servicios, la privatización de la gestión y la empresarialización de los centros de gestión directa.
  • Promoción de la iniciativa privada. Las llamadas externalización (simplemente privatizaciones)  y concesiones administrativas. PFI y PPP…. Crear lobby de la empresas privadas con sus sistemas de mercadotecnia.
Estrategia de comunicación
  • Desprestigio y deslegitimación del servicio público
  • Difusión por los medios de comunicación, redes sociales y demás medios (congresos, talleres, etc.) el argumentario neoliberal contra el sistema sanitario público para violentarlo y crear otra conciencia social
  • Mensaje reiterativo sobre lo caro, costoso e insostenible que es el sistema que habría  generado una deuda pública causa de la actual crisis. “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” y por tanto hay que establecer un Plan de Sostenibilidad del SS público.
  • La deuda sanitaria, culpa de anteriores gobernantes y de gestores del sistema era cuantiosa y ponía en riesgo la sostenibilidad del sistema
  • Mal  gastamos y mal usamos las prestaciones sanitarias. Se abusa de ellas.
  • Ineficiencia en la gestión del sistema  sanitario por ser público y por las normas rígidas de las administraciones públicas.
  • Defensa de sus intereses y privilegios por parte de los funcionarios por encima del bien e interés común de los ciudadanos. Se apoltronan.
  • Mucha variabilidad en la práctica clínica.
  • La gestión y provisión privada es más eficiente, de mejor calidad y seguridad.
  • Mucha ciudadanía de otros países se aprovechaban del  sistema sanitario y  venían a “beneficiarse” del mismo, sin haber cotizado.
  • Turismo sanitario como excusa para la limitación al acceso universal.
  • Libre elección: el individuo debe tener capacidad de elegir libremente cómo resolver sus necesidades y problemas de salud y su centro de salud Debe pasar a ser cliente y consumir lo que desee, pueda y necesite (consumerismo). El abordaje personalizado y la libertad de elección de los recursos por parte del ciudadano como paradigmas centrales.

24 oct. 2017

De riesgos y solidaridades

Uno de los textos que más me ha impactado últimamente por su capacidad de iluminar algunos aspectos sobre los que se suele pasar de puntillas, pero que son fundamentales para poder entender nuestra manera de situarnos en relación a la salud, es el de "Viejos y nuevos riesgos: en busca de otras protecciones", de Sandra Caponi. Pero cuando además se pone en diálogo con Raúl Zibechi y su propuesta de "La mirada horizontal", merece la pena pararse, escuchar y buscar cómo resituarse.

Y es que el tema de los riesgos, su utilización en el mundo sanitario y el cómo se han enfrentado a lo largo de la historia es un tema a revisar:

"En la sociedad industrial el riesgo se asocia con los accidentes de trabajo y con la pobreza y paralelamente se vincula con las ideas de protección social y seguridad. El reconocimiento de los riesgos llevó a que fueran creadas, estimuladas y organizadas nuevas formas de solidaridad popular tales como asociaciones de ayuda mutua, las cajas obreras, las cooperativas y mutuales, redefiniéndose los roles y las nuevas funciones del Estado. Así, la protección contra los riesgos implicó, en las sociedades modernas organizadas, la construcción de redes de solidaridad profesional integradas con un Estado capaz de garantizar la existencia de estrategias de protección contra fenómenos tales como los accidentes de trabajo, el desempleo, la enfermedad o la vejez. El Estado y las categorías socio-profesionales homogéneas son las bases sobre las que se han edificado los sistemas de protección colectiva.

(...)

Mientras los riesgos clásicos se refieren a contingencias de la vida cuyas consecuencias pueden ser "dominadas porque se socializan", tales como la vejez o el desempleo, los nuevos riesgos se refieren a una serie de amenazas difusas que se confunden con las debilidades y las dificultades propias de la condición humana. A lo mejor porque estos nuevos riesgos se asocian a catástrofes naturales o a conductas individuales (el número de compañeros sexuales), y por tanto parecen llevar la marca de lo incontrolable, y consecuentemente de la frustración y el fracaso.

(...)

Si los múltiples riesgos a los que estamos expuestos en la vida moderna no son mutualizables, si su control depende de cambios de comportamiento individuales, el traslado de esta lógica a los riesgos clásicos significará necesariamente un aumento de la desprotección y el aislamiento. Trasladar esa lógica a los accidentes de trabajo, a la vejez, a la enfermedad, a la violencia o al desempleo significa retirar las protecciones sociales y substituirlas por la lógica de la responsabilidad individual. Por esa razón "la ideología generalizada e indiferenciada del riesgo [la llamada "sociedad del riesgo"] se ofrece hoy como la referencia teórica privilegiada para enunciar la insuficiencia, el carácter obsoleto, de los dispositivos clásicos de protección".

(...)

La relación entre riesgo, accidente y pobreza estudiada por los higienistas del siglo XIX se ha subordinado a una nueva percepción sobre los riesgos, la de una amenaza difusa y permanente que nos condena inevitablemente al fracaso. La desaparición y el debilitamiento de las protecciones sociales clásicas dan testimonio de esa subordinación, que no por haber sido reiteradamente denunciada ha dejado de ser verdadera. El repliegue de las clásicas protecciones estatales contra la vejez o contra la violencia, y la inevitable consecuencia de que esas protecciones están en nuestras manos (como controlar el estrés o la taza de colesterol) genera monstruosidades."


Una perspectiva que nos permite resituar el concepto de riesgo y abordar los problemas que conlleva su enfoque actual mayoritario, ¿no? Pues actuemos en consecuencia, así debería ser... Y ahí es donde Zibechi muestra un camino que aunque es bastante evidente tras leer lo anterior, nos cuesta asumir desde nuestras tradiciones de lucha colectiva:

"Otro de los errores que parece necesario combatir es la obsesión por el estado. Este aspecto tiene dos vertientes. Por un lado, el estado sigue siendo un referente esencial para el movimiento popular, que sigue pretendiendo -como en el período del estado benefactor- que resuelva los problemas acuciantes de la gente. La mayor parte de las energías de los movimientos aparecen destinadas a exigir que el estado cumpla un papel que ya ni quiere ni puede cumplir. La mayoría de las luchas tienen como destinatario al aparato estatal, en sus diferentes ramas o poderes. 

Esto provoca tanto la subordinación de los movimientos a la lógica del poder estatal como dificulta que esos movimientos se concentren en la autoayuda en los niveles de base, única forma de recrear las redes de solidaridad entre los de abajo. 

(...)

Parece necesario, para trabajar por la emancipación social, abrir espacios propios fuera del alcance y de la lógica del mercado, donde construir poderes locales democráticos y autónomos. Espacios en los que sea posible ensayar nuevas formas de vida, como fueron los sindicatos, las organizaciones obreras y los barrios proletarios. Deberían ser una suerte de “laboratorios culturales” en los que hombres y mujeres sean capaces de tejer vínculos cara a cara, directos y sin intermediaciones. Espacios que sean lo suficientemente libres y abiertos como para permitir experimentar sin temor a los errores y fracasos, única forma de crear las condiciones para que se inviertan, o subviertan, los valores dominantes. Una larga práctica en espacios no contaminados, o escasamente contaminados, por la lógica dominante (incluso por el mercadeo político), puede dar pie a que se practiquen y reflexionen nuevas formas de vida, códigos propios, que vayan dando origen a una cultura política diferente, basada en la autonomía. 

(...)

Demasiado tiempo lleva el movimiento social mirando hacia afuera, hacia el estado, las instituciones, los poderes públicos o los llamados países socialistas. Mirar hacia afuera es lo que aprendimos, lo que la sociedad moderna exige; salir hacia afuera para construir otro mundo, una correlación de fuerzas más favorable. Nuestro propio mundo se ha evaporado -entre otras razones- por no prestarle la suficiente atención. Esta tendencia debe invertirse. 

(...)

Se trata de luchar, en cada lugar, por más democracia: en el barrio, en la fábrica, en el centro de estudio, en la familia. Sólo así podremos construir poderes democráticos en base a vínculos sociales solidarios y abrir espacios de sociabilidad popular. En esta lucha, debería ir tomando cuerpo una ética de la autonomía y de la diferencia, relaciones intersubjetivas que consideren a todos y todas sujetos iguales que colaboren y cooperen entre sí, rehuyendo la competencia que alienta el sistema."

Es importante revisar y calibrar nuestras brújulas... Y a mí esta pareja me ayuda a centrarla en torno a unas referencias que me parecen esenciales. A seguir caminando pues...

16 oct. 2017

7 Razones por las que apoyar #LosCuidados

Llevamos ya algo más de 30 días en campaña de crowdfunding de #LosCuidados, y este tiempo de presentar el proyecto y dialogarlo ha sido, como siempre que se abre algo a compartir, muy rico e interesante, y me ha ayudado a entender mejor el porqué tiene sentido apoyar una aventura como esta. Así que ahora que estamos en la recta final de cara a conseguir el mínimo presupuesto para hacerlo posible, acá lanzo las 7 principales razones que encuentro para apoyar este proyecto, por si pueden animar a alguien indeciso en estos días finales.


1.- La salud no debe ser un negocio, pero se hacen muchos negocios (cada vez más), con la salud. Las industrias farmacológicas y tecnológicas nos avasallan con mensajes constantes vendiéndonos las bondades de sus productos, tergiversando el sentido de lo que es la salud. Para recuperar este sentido es necesario recuperar las narrativas a pie de barrio, una búsqueda en la que ha participado desde hace años el C.S. Vicente Soldevilla y de la que se hace eco este proyecto de #LosCuidados.

2.- Se acumulan desde hace tiempo los datos sobre la influencia de los Determinantes Sociales en la Salud. Pero este saber se puede conseguir también de una manera más directa, preguntando directamente a la población, como hicieron los profesionales del C.S. Vicente Soldevilla en los años 90, lo que les llevó a escuchar con claridad el mensaje de gran parte del vecindario de San Diego: "sin vivienda digna, no hay salud". Eso cambió para siempre la práctica de algunxs de estxs profesionales y sus vínculos con la comunidad. Y de esta historia podemos seguir aprendiendo muchxs otrxs.

3.- Esta práctica que se puso en marcha en torno al C.S. Vicente Soldevilla permite recuperar muchas claves de cómo establecer una colaboración fructífera entre un colectivo profesional y el vecindario para garantizar los derechos y la salud de todxs. Una oportunidad para entender mejor qué es la participación y como entrelazar luchas entre instituciones y ciudadanía, algo tan en la picota ahora mismo.

4.- Al mismo tiempo, los encuentros cotidianos que han ido entrelazando las vidas de esta gente se han entroncado en torno a una dimensión frecuentemente olvidada, invisibilizada o tergiversada: la de los cuidados. Por eso es necesario poder reconstruir esta historia común poniendo bajo los focos lo que ha sido su núcleo vital, esta búsqueda compartida en torno a cómo sostener y acariciar la vida.

5.- Cada vez se toma más conciencia, dentro de algunos colectivos profesionales y activistas, de la importancia de las dimensiones comunitarias de la salud y de la centralidad de los cuidados. Pero en otros ámbitos estos temas siguen siendo minoritarios, incluso marginales. Por eso creemos que es necesario apostar por contar, de manera atractiva y accesible para todo el mundo, las claves de esta historia, en un documental y un libro que sea bonito al mismo tiempo que cargado de significado. 

6.- Pero más allá, o más acá, de estas razones, la más importante para mí es que detrás de este proyecto y de esta experiencia hay nombres muy concretos y muy reales, de personas por las que merece la pena apostar porque ellas han apostado siempre por otrxs: Juan Luis, Mª José, Antonio, Jara, Mar, María, Edith, Luis, Jesús, Marta, Victoria, Diego... Y tantas otras, como tú, como yo, gente dispuesta a creer, a soñar y a hacer realidad esos sueños.

7.- La última... Que ahora que queda tan poco para poder hacerlo posible, cuando casi 200 personas se han dejado conquistar por esta propuesta, sería una pena que con lo poco que queda no lo lográramos, ¿verdad?

9 oct. 2017

Enredando

Ahora que se viene hablando tanto de participación y el enfoque comunitario de la salud, ahora que hay tantas ganas de aprender y desarrollar prácticas en este sentido, un par de píldoras del libro "Sin Poder", de Javier Encina y Ainhoa Ezeiza, que me parece claves fundamentales:

"Para pasar de sujeto individual a sujeto colectivo, no se trata de trabajar con suma de individuos, ni siquiera con suma de colectivos, no es trabajar con asociaciones ni siquiera con colectivos estructurales (inmigración, mujer,…), no es que l@s técnic@s dejen opinar ni siquiera que escuchen, no es que todo lo que se diga en un grupo esté bien, ni mal, sino que se trata de trabajar enredando y enredándose entre los cultivos sociales y desempoderandose individualmente para construir colectivamente.

(...)

El estilo de la democracia radical puede ser el de la conmoción, que contrasta explícitamente con toda forma de promoción, la cual implica suponer que la gente está paralizada (hay que moverla) o que se mueve en dirección equivocada (moverla en la dirección verdadera, que el promotor posee). La conmoción y el contagio suponen moverse con el otro y hacerlo con todo el ser, no solo con la cabeza"

12 sept. 2017

Un huerto, muchas vidas enredadas

Releyendo algunos documentos encuentro la definición de "Activo para la salud", un término bien en boga en el mundo sanitario y comunitario: «Cualquier factor (o recurso) que mejora la capacidad de las personas, grupos, comunidades, poblaciones, sistemas sociales e instituciones para mantener y sostener la salud y el bienestar, y que les ayuda a reducir las desigualdades en salud.» (Morgan y Ziglio, 2007). Y el enfoque de trabajo con activos, Morgan y Hernán lo definen como «Proceso de coproducción de salud entre personas, comunidades y profesionales en un contexto determinado.».

A veces estas definiciones quedan flotando en el aire, abstractas y desconectadas del "mundo real". Pero otras veces toman cuerpo, conectando con experiencias vitales que dan pleno sentido y lanzan estos conceptos mucho más allá de lo que las propias palabras son capaces. Esto es lo que ha pasado, por ejemplo, con el Huerto de la Ventilla, ahora amenazado de desalojo

A lo largo de los meses que venimos desarrollando la dinámica de Comunidades Activas en Salud, una de las cosas que hemos ido recogiendo en las reuniones con profesionales y vecinas/os han sido las redes y espacios de apoyo para el cuidado de la salud. Y en Tetuán, este ahora amenazado Huerto de la Ventilla ha salido como ejemplo de espacio saludable muchas veces. Un botón de muestra:

“El huerto del barrio ha ayudado mucho a las relaciones por lo abierto que ha sido a todo el mundo, sin distinciones. Ha sido muy inclusivo. Todos hemos sido tratados iguales, y claro, te encuentras a gusto. Un espacio común, y una tarea común. Los niños allí son el nexo de unión entre los padres. Por el hecho de compartir el espacio para que los niños jueguen les da pie, a personas que en la calle no verían juntas, a tener una relación más personal y que luego se apoyen entre ellos. Hay unas normas, que en un parque público no las hay, por ejemplo no se pueden entrar mascotas que no estén atadas, no se permite beber en el recinto de manera abusiva. La prioridad son los niños y que estén en un entorno limpio y que vean que los mayores no tienen malos hábitos y así se crea un caldo de cultivo en el que pueden surgir relaciones de ayuda.”


Pues sí. En este Huerto hay muchos frutos, pero no solo se cultivan tomates y calabacines, que también redes, confianza, encuentro entre diferentes... Si releemos las definiciones del encabezado sobre "Activo en Salud" y "Trabajo con Activos", de repente se llenan de color y calor, sobre todo para quienes hemos participado en estos años de experiencia y construcción colectiva, de exploración y creatividad infantil y adulta, de tiempos cotidianos y al mismo tiempo extraordinarios... El Huerto de la Ventilla, el Huerto de la Asociación, el Huerto de al lado del cole, el Huerto de la biblioteca, el Huerto de mis amigas... Para cada quien, un nombre, una manera de apropiárselo y compartirlo al mismo tiempo. Para todas y todos, un espacio donde crecer en salud, en vida, donde enredar y enredarse con el vecindario, mucho más cercano en este espacio que en otros espacios del barrio. 







1 sept. 2017

La vulnerabilidad y el compromiso

En esta medicina nuestra tan abrazada al ideal de inmunidad y tan perseguidora de vulnerabilidades, ¿nos atrevemos a profundizar en cómo se construyen estos conceptos y qué esconden detrás? Lo mismo nos animamos a revisar desde ahí nuestro hacer en el mundo desde lo común...

Imprescindible este vídeo de la imprescindible Marina Garcés.

14 ago. 2017

En busca de acuerdos

La promoción de la salud es un campo amplio, diverso y con aspecto de cajón desastre donde parece que casi todo vale... Y no es así, o no debería serlo. Por eso es un gusto escuchar a quienes trabajan en una línea emancipadora, como María Consuelo Chapela, que en este par de vídeos ofrece una muy sugerente aproximación a su línea de trabajo. ¡Gracias a Julio por hacérmela conocer!